

Es una especie muy longeva, que florece en primavera, mientras que los frutos maduran en otoño. Hay tejos macho y hembra. Las flores femeninas son aovadas, con forma de copa, verdes al principio y de color rojo luminoso al madurar. Salvo la envoltura roja que rodea el fruto todo es venenoso en el tejo; las hojas, ramas y la madera contienen un alcalóide muy tóxico (Taxina) que puede provocar la muerte.
El Tejo se plantaba a menudo en cementerios por su follaje perenne y su longevidad, símbolos del triunfo de la vida eterna, y también fue costumbre plantarlo al construir grandes monumentos.